Valeria Pillimue

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15 años.
Desde su casa en el barrio San Mateo de Soacha, Cundinamarca

Valeria vive en una de las zonas más afectadas social y económicamente por el aislamiento obligatorio. Con un relato sincero y sereno, la joven reportera de El Observador narra su forma de asumir la cuarentena, las preocupaciones de su familia y cómo un perro caliente es suficiente para olvidarse de ellas y disfrutar del día a día.

DÍA 1

Hoy es el primer día oficial de la cuarentena por el virus del COVID-19. Vivo en Soacha (un municipio cerca de Bogotá) donde el simulacro empezaba desde el viernes pasado, por eso mi historia empieza desde el viernes 20 de marzo.

Mi rutina cambió completamente. Antes, de lunes a viernes me levantaba a las 5 de la mañana para arreglarme e ir al colegio donde estoy cursando décimo grado. Salía a las 12 de la tarde y mis días se basaban en hacer tareas, salir con mis amigos o ir a los talleres de la Fundación Tiempo de Juego. Ahora duermo hasta las 9am pues el colegio cerró y, aunque no madrugo, estudio un montón porque nos han dejado trabajos de hasta 40 páginas, creo que por eso no me he sentido tan aburrida pues me la paso haciendo tareas, ayudando a mi mamá con el aseo pues vivimos en una casa de 4 pisos y sacando a pasear a Connor, un Husky Siberiano de 7 meses, un cachorro que necesita mucha actividad física. Por eso, nos turnamos para darle su paseo, mi turno es el de la noche y como según las normas de la cuarentena no se puede sacar a las mascotas después de las 4:30pm, tengo que sacarlo dentro del conjunto donde las vecinas me miran mal porque Connor juega con sus gatos. Yo creo que piensan que los puede contagiar del coronavirus. 

Algo que también cambió la rutina es el hecho de que ahora mis papás y mi hermana están todo el día en casa. Para mis papás ha sido más difícil pues no saben en qué ocupar su tiempo, en cambio mi hermana de 11 años está más acostumbrada a quedarse en la casa. Mi mamá tiene una máquina de coser en la casa así que está intentando hacer tapabocas para la familia y todo el día escucha audios sobre el fin del mundo o cosas similares. Mi padre normalmente hace el almuerzo, las sopas son su especialidad; adecuó la sala como un mini gimnasio para mantenernos distraídos y no subir de peso mientras estamos en encierro.

Cuando todo estaba empezando a mi papá se le ocurrió irnos a Turmina, el pueblo donde viven mis abuelos en el Cauca. Ahí se criaron mis papás, en un lugar sin edificios ni hospital. Y por eso mismo, la poca tecnología y los pocos recursos, hacen que esa zona no esté preparada para una emergencia de la magnitud que tiene la actual. Mi papá quería llegar a Turmina para aislarnos pero en mi opinión era algo irresponsable, pues no sabíamos si nosotros portábamos el virus, e ir a ese lugar sería llevar un problema grave. Al final nos quedamos y es un poco rara esta situación pues siempre tenemos que salir con tapabocas y hay veces que voy a la tienda y lo olvido y  cuando llego a la casa me regañan por no seguir las normas.

¿Cómo me siento con esta situación?

Nadie está preparado para algo así, al principio escuchaba esta noticia pero la veía como algo lejano, pues solo estaba ocurriendo en China, pero empezó a expandirse y llegó a Colombia. 

Mi papá trabaja como auditor de inventarios en una empresa donde venden cosas para el hogar, entra a las 7am y sale a las 6pm; mi mamá trabaja como operaria de confección, ella entra a las 7am y sale a las 5pm. Cada vez que salían de sus trabajos llegaban a la casa e intentaban tener el menor contacto posible, ellos sabían lo peligroso que era salir y utilizar un medio de transporte público. Ahora que empezó la cuarentena es aún peor, de verdad hay preocupación pues este país no está preparado.

A mi papá le pagan su salario hasta el 15 de abril y si la cuarentena se extiende, lo más probable es que nos quedemos sin recursos para poder afrontarla, sin embargo en nuestra casa intentamos poner la mejor cara a la situación.

Para finalizar, les cuento que estoy leyendo un libro que se llama “La melancolía de los feos” de Mario Mendoza, un escritor colombiano. Leer me ayuda para distraerme en estos momentos de crisis, pues siempre habrá algo malo en el mundo y lo importante es cómo podemos ayudar, qué impacto podríamos generar y lo más importante: qué actitud tomamos ante la situación.

DÍA 2

Ya voy una semana de cuarentena y empiezo a tener un problema: no puedo dormir y si lo hago es muy tarde, a veces me dan las 2 de la mañana viendo películas o jugando parqués en el celular. Ya me empecé a cansar de hacer tareas del colegio, me canso de estar sentada haciendo cosas que realmente no estoy entendiendo bien, por ejemplo, en una tarea de economía, no entendía los conceptos ni las palabras que se utilizaban.

Los días se pasan rápido, y ya se han vuelto rutinarios: me levanto a las 9am y el desayuno está servido, lavo los platos, vuelvo a mi habitación, tiendo la cama y mi papá nos llama para ir a hacer ejercicio en el mini gimnasio con videos de zumba. A Connor le gusta morder nuestras piernas en modo de juego, por eso, lo hacemos subir al segundo piso para que juegue con mi mamá pues ella no hace ejercicio con nosotros porque se cansa mucho y prefiere hacer yoga por la noche. Después del ejercicio vuelvo a mi habitación y la organizo, pues por alguna razón todos los días parece un basurero con los esferos en el piso y toda la ropa encima de una silla. luego me baño y empiezo con tareas del colegio, mi madre nos llama a almorzar, lavo los platos y vuelvo con las tareas, a veces vemos películas de Netflix o en canales como Fox. Hemos visto Matilda, Shrek, Cuando las luces se apagan (esta es de terror, casi no vemos de terror porque a mi hermana le da miedo) y por la noche comemos, saco a Connor y me quedo un buen rato leyendo o viendo películas. Mi hermana y mi mamá se cortaron el cabello, mi papá se dejó calvo y yo tengo miedo de que el aburrimiento me gane  y termine haciendo lo mismo.

Los oficios los distribuimos por días, mi mamá barre todos los días y yo trapeo cada dos días, mi hermana limpia el polvo cada dos días y mi papá lava la ropa. Mi mamá o mi papá hacen el desayuno y el almuerzo, aunque la vez pasada mi hermana hizo el desayuno, yo no cocino porque no sé y no me gusta, y la cena siempre la hace mi mamá.

Hoy para la comida pedimos perro caliente, hace mucho no comíamos comida rápida, nos emocionamos porque era cambiar un poco lo que estábamos acostumbrados: el café y el pan que nos hace mi mamá para cenar.  Aunque los perros calientes ahora cuesten $5.000 (el más sencillo) no nos importó mucho el precio, nos gustó comer algo diferente. Mis vecinas tenían una tolda afuera del conjunto donde vendían comidas rápidas, la cuarentena no las detuvo así que hicieron su negocio como domicilios. Eso demuestra cómo las personas no se rinden sin importar las circunstancias.  

Por la tarde también sacamos a Connor y la mayoría de las personas salen con tapabocas. Es obvio la disminución de flujo de personas y de automóviles, todo es más silencioso y tranquilo, pero al mismo tiempo se siente una soledad que da miedo, como si toda la civilización se extinguiera y sólo quedara una patrulla de policías rondando las zonas.

Me empieza a invadir una sensación de cansancio, de querer salir a la esquina y reír con mis amigos, de ir al colegio y reírme del profesor de filosofía, de esperar a que mis papás lleguen del trabajo, de volver a mi rutina. He visto videos donde hay gente que se desespera por el encierro, no he llegado a ese límite, sólo extraño cosas que eran normales para mí y ya no están, ya no ocurren.

La parte buena de este encierro es la convivencia con mi familia. Esta no es perfecta, obviamente a veces hay discusiones, pero juntos hemos jugado parqués, hemos criticado películas, hemos visto como mi mamá consiente más a Connor que a sus hijas, hemos convivido de una manera en que no pensamos que iba a pasar pues cada uno vivía en su mundo y ahora todos compartimos nuestros mundos. Todos estamos asustados por esta situación y cómo va a afectar la economía en la casa. Hasta el momento estamos bien y tenemos lo suficiente, pero en esos momentos donde estamos juntos olvidamos las preocupaciones y disfrutamos el momento. Al final de eso se trata la vida, de disfrutar los momentos.

DÍA 3

Encontramos una manera divertida de repartir la lavada de los platos: hay un juego de parqués virtual que podemos jugar los cuatro, entonces apostamos que la persona que gane no lava ni un plato, la segunda y tercera sólo lavan el plato que utilizaron y el último lava todo lo demás, más las ollas. Mi papá perdió y dejó la cocina reluciente.

Terminé el libro, tenía 300 páginas y terminé en una semana.  Me siento orgullosa de retomar ese hábito que había dejado por falta de tiempo, pues siempre he sido muy lenta para hacer tareas y cuando estaba en el colegio podía quedarme hasta las 10 de la noche haciéndolas. Ya sé qué libro voy a empezar ahora: “El amor en tiempos de cólera” de Gabriel García Márquez, tenía este libro guardado y creo que es el momento para leerlo. También voy a empezar a aprender inglés por medio de Duolingo, pues la profesora del colegio no nos dejó ninguna tarea en la plataforma y yo prefiero llegar al colegio con algo aprendido. Hablando del colegio, podría decir que estoy feliz porque por fin salimos a vacaciones, las vacaciones de junio las adelantaron desde hoy hasta el 20 de abril, por eso los profesores ya no nos pueden dejar tareas, sin embargo, todavía me falta entregar 4 trabajos así que no he terminado con mis responsabilidades. 

Mis amigos de once, que este año se graduaban, están algo decepcionados y tristes pues era su último año en el colegio y no lo están disfrutando. Yo en parte también me siento así, es de mis últimos años en el colegio y no puedo disfrutarlos como lo tenía planeado. El colegio este año tenía muchas propuestas y yo estaba integrada en la mayoría, me había inscrito en teatro y danzas, también estaba en un proyecto del área de ciencias naturales donde íbamos a recrear un Simonu (simulacro de Naciones Unidas) en el que yo iba a representar a Australia. Ese proyecto nos podía ayudar a  conseguir una beca en la Universidad de Los Andes pero bueno, este año tenía esos y otros proyectos que se han visto aplazados por el coronavirus.

Sin embargo esto no me va a detener, estoy pensando en nuevos proyectos que pueda implementar por medio de internet, uno de ellos es empezar a estudiar para el examen de admisión de la Universidad Nacional, mi meta es entrar a esta universidad y esta situación de cuarentena me da tiempo para desarrollar un horario y un método de aprendizaje y estudio.

Cambiando de tema, mi comida favorita es la pasta y el sábado mi papá hizo una deliciosa: tenía carne molida con un poco de verduras y mucha pasta, qué buen almuerzo, repetí y como diría mi papá “hasta que se le paró el ombligo”. De desayuno el lunes hicieron caldo, también me gusta mucho el caldo y hoy mi hermana hizo un helado de chocolate pues vio la receta en internet. Que mi familia esté todo el día en la casa implica que habrá comida deliciosa y dejaré de almorzar arroz frío, que era mi almuerzo habitual después de llegar del colegio.

Estos días con mi familia hemos estado más tranquilos, nos hemos acostumbrado a esta rutina, el domingo fue aseo general y mi papá pintó la puerta y el marco de las ventana, yo barrí y pasé el trapero, mi mamá hizo la comida y arregló la cocina, mi hermana limpió el polvo y ayudó a mi papá y no hemos tenido problema con el aseo de la casa pues todos sabemos qué nos corresponde.

Escuché que la alcaldesa de Bogotá advirtió que la cuarentena puede extenderse hasta tres meses ¡tres meses!, y aunque no vivimos en Bogotá el alcalde de Soacha está muy de acuerdo con  las propuestas de la alcaldesa, así que si ella extiende la cuarentena es muy probable que Soacha también lo haga. 

¿Cómo vamos a sobrevivir sin trabajar por tres meses? mi papá está aterrado y no sabe qué hacer, por ahora estamos bien, pero ¿en un mes seguiremos bien? Mi mamá está más tranquila, es muy creyente en Dios y está segura de que él nos va a ayudar. Yo en cambio también estoy asustada, no sé cómo ayudar. Mi abuelo llamó esta mañana a mi papá y le dijo que nos iba a mandar una encomienda con plátanos, café y frutas, eso tranquiliza bastante pues es comida y aquí la comida está cara, por suerte tenemos una familia que nos ayuda en momentos difíciles. 

Connor está muy feliz de que estemos en la casa, todos los días sube a mi cuarto a visitarme cuando estoy haciendo mis tareas, se la pasa jugando con otros perros y comiendo porque mi mamá le da mucha comida, nos llegó una carta de la administración del conjunto que dice que no podemos seguir soltando a Connor porque juega en el jardín de los vecinos,- yo creo que piensan que los va a contagiar con el virus-  aun así él se las ingenia para poder escaparse a jugar.

Seguiremos pensando ideas para matar el aburrimiento, ya llevamos 11 días de cuarentena y nuestra fuerza no se ha debilitado, pero en mi mente siempre pasa la idea de estar otra vez afuera compartiendo con mis amigos, tomando el sol o corriendo debajo de la lluvia.

DÍA 4

Ahora que no se puede salir la mejor opción es estar aprendiendo cosas por medio de internet y algo que me ha parecido interesante es ver videos de youtubers que se van por el mundo, conocen nuevos lugares como India o Cuba. Mi sueño siempre ha sido viajar por todo el mundo conociendo lugares nuevos y estos videos me llenan de ganas y ánimos para empezar a hacer algo por este sueño. 

Esta semana estuve pendiente de todo el mundo, pues para una tarea tenía que oír varias emisoras de radio, no colombianas, de lugares que no conocemos. Es increíble ver como todo el mundo habla de los mismo, que una enfermedad detuviera el deporte y la economía mundial, todos hablan del COVID-19 y a todos nos ha afectado de alguna forma. Es mi primera cuarentena e intento aprovecharla al máximo, no quiero ver sólo la parte mala de la historia.

Mi abuelo mandó un mini mercado, envió yucas, café, carne de cerdo, tres gallinas peladas, papas, huevos, pan, entre otros. Mi papá tuvo que ir hasta Patio Bonito para recoger la encomienda, después de eso fue a otros lugares para comprar más mercado como carne y frutas. Cuando llegó mi mamá, mi hermana, Connor y yo salimos de la casa para que cuando él llegara no hubiera nadie, desinfecto todo lo que traía con alcohol y se cambió la ropa, tuvimos precaución y seguimos las recomendaciones para desinfectar todo. Nos da mucha alegría saber que nuestra familia nos apoya desde lejos, nos da fuerza pues afortunadamente tenemos comida, mi papá hizo sancocho ese mismo día. 

El colegio también nos ayudó, enviaron correos electrónicos donde nos avisaban que iban a repartir un pequeño mercado. Mi mamá fue y le dieron leche, huevos, arroz, entre otros. Ahora tenemos muchos huevos y uno de esos se cayó al piso y Connor se lo comió, él come de todo.

Mi papá es muy aficionado al fútbol y como no hay partidos en ningún lugar del mundo decidió empezar a ver documentales, series o partidos históricos para seguir enojándose con los jugadores por comerse goles o emocionarse cuando uno de sus equipos gana. Mi mamá está empezando a meditar, no sé muy bien como es el proceso pero cuando acaba dice que se siente bien, tranquila y relajada. Mi hermana no ha hecho mucho pero por primera vez la he visto terminar de leer un libro, mis papás siempre la regañan porque ella no lee, pero esta semana terminó un libro y ya está empezando otro. Connor está muy feliz pues con nosotros en casa siempre tiene la posibilidad de salir a jugar, ha comido mucho porque mi mamá le da todo lo que ella come, lo tiene gordo. Y yo, por fin terminé todas mis tareas, estoy pensando seriamente en cómo hacer para viajar por todo el mundo para conocer lugares nuevos, y con amigo estamos haciendo retos fotográficos que me animan para seguir intentando cosas nuevas como lo es la fotografía.

Gracias a Tiempo de Juego y al periódico El Observador puede en estar en The Juanpis Live Show, puede estar en el escenario expresando mis ideas, recuerdo que ese día estaba muy nerviosa y me era difícil hablar pero por fin, después de mucho tiempo, Alejandro Riaño subió el video a Youtube. Mi familia y yo estábamos esperando ansiosamente, cuando subieron el video mi papá le envió el link a mis tíos y al resto de la familia. Todos estaban orgullosos de verme en algo tan importante, ni siquiera yo lo creo, pero fue un lindo momento en estos tiempos de cuarentena.

Se extendió la cuarentena, mis papás están preocupados pues no saben qué hacer para conseguir dinero,  por ahora estamos bien pero no deja de asustarnos el después. Yo entraré a estudiar hasta finales de mayo y no quiero seguir con tareas virtuales, son largas y confusas. Pero bueno, es por un bien y yo seguiré pensando en qué hacer para no aburrirme en la casa, aunque me ha gustado mucho estar unos días con mi familia.

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