Mateo Villar

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20 años
Desde su balcón, en un desvelo que se convirtió en rutina noctámbula.

DÍA 1

La ansiedad no me deja dormir por las noches, he intentado hacerlo de muchas maneras, he cubierto todos los rayos de luz que entran en mi habitación, pero aun así mis pensamientos son muy ruidosos y entre esta batalla para conciliar el sueño he decidido que mis noches sean mis días y que mis días sean noches. Qué loco ¿no? Ahora duermo por las tardes y me mantengo toda la noche despierto, un giro de 360 grados, la verdad no me molesta del todo. 

Estoy aprendiendo a apreciar el sonido especial de las noches de una cuarentena, lo cierto es que son muy quietas y silenciosas. No hay mucho ruido más allá del de los gatos haciendo de las suyas. Las noches traen una sensación de soledad con ellas, nada que la música no pueda arreglar, así que me pongo mis auriculares y le doy play aleatoriamente a mi galería. Reviso mis redes sociales, reviso las actividades de la universidad y me pongo a trabajar si aún me falta algo por entregar. Creo que la serenidad de la noche me ayuda a concentrarme, cuando leo, cuando estudio e incluso cuando juego videojuegos.

DÍA 2

Una vez más una de esas noches largas… Me he quedado viéndome al espejo y he recordado que tenía un tinte para el cabello que nunca usé, ¿será este el momento de usarlo? 

Si no es ahora, ¿cuándo? (ya he encontrado muy habitual esto de responderme a mi mismo, ja) 

Bueno, he decidido hacerlo. He leído las instrucciones y no parece difícil el procedimiento.

Ya está en marcha el plan, la verdad lo encuentro bastante entretenido.

He salido a tomar algo de aire al balcón con mi cabello ya rojo, tengo que decir que me ha gustado el resultado.

Hoy me he puesto a pensar qué tan rápido pueden cambiar las cosas y qué tan grandes pueden ser esos cambios. Un día puedes cruzar por medio de una multitud, afanado por llegar a tiempo a tu trabajo, y otro día estás con tu cabello rojo desayunado a las 3:30 de la madrugada en una sala vacía.

DÍA 3

Hoy empecé a aprender francés, siempre lo quise hacer pero nunca tuve el tiempo suficiente. Creo que este es un buen momento para hacer cosas que había estado aplazando…

….Aunque  creo que seguiré dejando el yoga y la guitarra para después.

Hoy he pensado toda la noche en el mar, es que para mi es muy importante. Una de las cosas que más disfruto en la vida es nadar, nadar me hace sentir como si nada realmente importase más allá de ese instante. Ahora recuerdo ese sentimiento y no tengo más que imaginarme allí, recordar cuando iba con mis amigos y corríamos por la arena hasta llegar al mar y sumergirnos, sin ni siquiera tener la mínima preocupación de qué tan peligroso puede ser estar tan cerca.

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