Jeimy Sánchez

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25 años
Desde la alegría y los afanes de una madre


AISLAMIENTO, MATERNIDAD Y AMOR

Colombia, ciudad Bogotá, localidad Chapinero Alto, barrio San Luis Km 5 vía la Calera.

En estas hermosas montañas al nororiente de la ciudad vivo yo, Jeimy Tatiana Sánchez Álvarez o “Piña”, una mamá de 25 años, con mi familia conformada por mi compañero de vida Gilberto Antonio Nivia y nuestros dos pequeños, Abrahán Nivia Sánchez y Manolo Ignacio Nivia Sánchez.

Quiero compartirles cómo ha sido mi experiencia de vida en estos momentos de pandemia por el que estamos atravesando a nivel mundial, pero antes les voy a contar un poco más de lo que es mi vida normalmente.

Hace 10 años aproximadamente hago parte de una organización comunitaria en mi barrio llamada Casa Taller las Moyas de Niños y Jóvenes. Allí me fortalecí como mujer, como compañera y como madre, además desarrollé algunas habilidades para la vida como panadería, tejidos en lana, macramé y mostacilla; aprendí a hacer productos naturales como jabones corporales y para la limpieza del hogar, desodorantes, cremas dentales, pomadas mágicas y bálsamos labiales. Esta Casa hace parte de mi diario vivir, somos una gran familia por los lazos afectivos tan fuertes que hemos formado entre todos, además, allí también conocí a mi compañero de vida, a Toño como le llamamos, una persona bastante particular, con diferentes habilidades también, pero lo más importante, con la entrega y el compromiso que le pone a la vida. Llevamos juntos 9 años y ya somos una  gran familia.  

Antes de esta situación cada uno andaba con sus labores cotidianas: trabajo, familia y Casa Taller eran nuestras rutinas diarias, pero ahora por el aislamiento preventivo no hay trabajo, Casa Taller está cerrada para los niños que son su motor, y el único espacio en el que nos estamos moviendo realmente es la familia y nosotros mismos. Este espacio nos ha permitido encontrarnos y confrontarnos en el buen sentido, pero lo disfrutamos al máximo.

Y ahora sí, los protagonistas de esta historia: mis chivatos Abrahán y Manolo, por ser pequeños demandan tiempo completo. Abrahán “el retoño”, por ejemplo, tiene 3 añitos y está en la edad de exploración, juego, risas, cantos, baile… expresión al 100%. Bastante energía que solo él posee. Y por otro lado Manolo o “Nachi”, que tiene un añito y está en la etapa del lenguaje, la exploración del medio ¡y la mamitis aguda!

Antes de esta cuarentena, Abrahán estaba inscrito en un jardín de integración social al que asiste desde que tiene 1 añito, así que tiene bastantes amigos y comparte con muchos niños a diario. También estaba en Casa Taller después de salir del jardín. Es un niño que todo el tiempo estaba en movimiento, activo. Ahora tiene la ventaja de estar rodeado de niños en esta casa, por ejemplo, algunos de sus tíos, que tienen edades aproximadas a él: está la tía materna Violeta, el tío materno Matías, la hermanita de Matías, Sharit, y por supuesto Manolito, quien no puede faltar en este parche de niños locos, así que no se la pasa mal ni aburrido, al contrario, todos los días se levanta y solo piensa en los demás niños, si ya despertaron, si ya están listos para jugar, etc. 

Por otro lado, con Abrahán tengo el tema del jardín, les mandan actividades para desarrollar en casa, con las que hemos aprendido a compartir en familia, pero también muchas veces termino sola haciendo la tarea. Intento sacar toda mi creatividad como madre y han sido momentos divertidos, llenos de risas. 

Su padre es su personaje favorito, le encanta todo lo que él hace, por ejemplo en esta cuarentena, él está avanzando en la construcción de la casa pues donde vivimos que es propiedad de mi papá y Toño le ayuda en algunos cambios y modificaciones. A Abrahán le encanta trabajar con su padre, yo creo que es una de sus cosas favoritas. 

Para este chivato lo que sí ha sido un tema de discusión es la comida, gracias al gran espíritu no nos falta alimento y hemos podido preparar comidas muy buenas y balanceadas, pero él a veces no come con juicio, toca apretarlo un poco y a veces le toca la silla del castigo, cuando no hay poder humano que lo haga comer. También es brusco, tiene movimientos muy fuertes, no controla muy bien su impulso de euforia y termina causando tensión entre él y los otros niños. 

Antes de la cuarentena y por su edad, Manolito estaba casi todo el tiempo conmigo, ahora sigue en el mismo ritmo, pero está creciendo, fortaleciendo su desarrollo con estímulos, le encanta jugar con los demás niños, aunque a veces no está en condiciones para jugar algunas cosas por su edad.  En esos momentos le da mamitis aguda y entonces llega súper mamá al rescate. Con Manolito todo es amor y ternura, lo que nos preocupa a Toño y a mí son los pañales, aunque también hemos empezado a enseñarle a ir al baño, pero para él ha sido complicado, a veces le da mal genio la mica, así que toca recurrir al pañal, pero de resto súper, come perfecto, está engordando -eso me encanta- y le ha sentado de maravilla la cuarentena físicamente, es un bebé feliz, juguetón y consentido. 

Ya hemos pasado casi un mes de esta cuarentena y podría contarles muchas anécdotas, pero les voy a compartir cómo fue esta última semana con mis chivatos.

DOMINGO 19 DE ABRIL (día 28 de la cuarentena preventiva obligatoria) CUMPLEAÑOS DE MATIAS 

Hoy me desperté con muchas ganas de hacer varias cosas. 

Matías, mi hermanito por parte de papá, mañana 20 de abril cumple 7 añitos y hoy se los vamos a celebrar con la familia, todos los niños de esta casa están a la expectativa de cómo va a ser este día. Abrahán se levantó primero que Manolito y sin saber nada hizo su rutina diaria, se lavó los dientes, la cara y las manos, tendió su cama como pudo y se pasó para la casa de al lado donde vive mi papá, su esposa Diana, y sus hijos Matías y Sharit. 

Mientras tanto, Manolito se levantó y me buscó para consentirlo, lo alisté y lo pasé para la otra casa a desayunar. El momento de la comida es importante para nosotros, así como nos turnamos para las preparaciones, nos reunimos todos a la hora de compartir el alimento y a los hombres les toca cocinar los domingos, así que a mi papá le tocó el desayuno. Hizo unas deliciosas arepas con queso, huevitos rancheros y chocolate. Después del desayuno los niños podían jugar afuera en el patio. Yo me bañé, me alisté y salí para Casa Taller porque me comprometí con hacerle la torta a mi hermanito de cumpleaños y este lugar es perfecto por el espacio, la comodidad del horno y todos los utensilios de panadería que tiene. Desde el sábado anterior estaba trabajando en eso, hoy tenía que terminarlo. 

Fue lindo hacerle la torta de cumpleaños, me sentí satisfecha y emocionada cuando la terminé para entregársela, sabía que a él le iba a encantar. Cuando llegué a la casa con la torta, muy orgullosa, los niños estaban jugando todos muy contentos. Como ya dije, el alimento nos une, a Jonatán el novio de mi hermana Susi le tocó el almuerzo, que no era cualquier almuerzo porque Matías pidió costillas BBQ, con papas a la francesa. Diana, la esposa de mi papá, le ayudó un poco porque él no es un experto, pero le quedó delicioso ese almuerzo. 

A la hora de almorzar hicimos una especie de picnic en el patio, estaba haciendo un día hermoso, la verdad es que hasta el día se prestó para que todo fuera especial. Todos nos veíamos muy contentos y satisfechos por los momentos dulces. Ya por la tarde noche le cantamos el cumpleaños a Matías. Cuando vio la torta fue un momento muy emotivo, ver su carita de sorprendido me dio mucha alegría y todos los niños estaban impresionados, con muchas ganas de comérsela, hasta Manolito despistadamente se acercaba y le quitaba las gomitas de los lados, esa parte fue muy graciosa. 

Después de eso nos pusimos a ver una peli mientras Toño hacía la comida. Tras la torta de la tarde yo no quería comer más, pero los niños sí comen demasiado entonces preparó una coladita con pan, algo sencillo, para que no les cayera pesado. 

Después de comer, los grandes hablamos un rato sobre el día, de lo maravilloso que fue y lo felices que se veían los niños, de cómo todo el acontecimiento de los cumpleaños nos hizo cambiar la rutina familiar y nos dio la oportunidad de salir de la realidad para vivir y sentir emociones diferentes. En este día en ningún momento se habló de la pandemia, ni de la crisis económica que tenemos por la falta del trabajo y menos de la cantidad de contagiados, ninguno de esos temas que en la actualidad son cotidianos estuvieron presentes. Para mí fue uno de los mejores días de esta cuarentena porque compartimos todos, estuvimos unidos, cada uno en lo suyo pero con un solo propósito, que Matías y los niños tuvieran un día diferente, lleno de risas, de juego y de mucha comida deliciosa. El propósito se cumplió.   

LUNES 20 DE ABRIL (Día 29 de la cuarentena preventiva obligatoria) ENTREGA DE MERCADOS 

Hoy me levanté muy temprano porque los lunes entregan el mercado que les da el gobierno a los niños que están inscritos en el colegio. Abrahán está en el jardín pero su nivel hace parte del colegio local distrital del barrio, “Campestre Monteverde”, al igual que Matías y Sharit, así que me alisté y fui a recoger a Diana para irnos juntas y aprovechar que mi papá sale temprano a trabajar (en una empresa del IDU como conductor) para que nos llevara hasta el colegio en la camioneta del trabajo. 

Llegamos a la 6 de la mañana y las filas siempre son eternas, pero por eso mismo nosotras preferimos madrugar bastante para no estar casi al final y pasar horas eternas esperando la entrega. Quedamos en un lugar considerable, ahora solo tocaba esperar a que fueran las 9 para que empezaran a repartir los mercados. Esa espera siempre es larga y uno va evidenciando a las personas y sus comportamientos inapropiados. 

En un momento me molesté bastante con una mamá que fue a reclamar pero llegó tarde y muy disimuladamente se coló en frente de nosotras haciéndose la de las gafas, por no decir otra cosa. Yo me enojé mucho, varias veces le dije que hiciera la fila y ella solo me respondía que le estaban cuidando puesto, como si uno no se diera cuenta de lo que era obvio. Diana también se molestó pero ella esperó un rato a que la fila avanzara para hacerle el reclamo delante de algunos policías y militares que se encontraban allí, pero no sirvió de nada porque cuando llegó el momento no hicieron nada, agacharon la cabeza y al igual que esa mujer se hicieron los sordos. Igual ella se sintió presionada y en ese momento decidió salirse de la fila y darle los papeles a la señora que supuestamente le estaba cuidando la fila, yo estaba muy estresada e inconforme con la situación, pero qué más podía hacer, al final la mujer se salió con la suya. 

Fue una mañana difícil, después de 4 horas de espera, cuando por fin llego a la puerta la vigilante me dice que necesito fotocopia de mi documento, cuando nunca en las entregas anteriores me lo habían pedido, siempre pedían fotocopia del documento del estudiante y la cédula original del acudiente ¡uff! en ese momento sentía que iba a explotar, le dije que nunca me habían pedido ese papel y la respuesta fue que “siempre lo pedían” entonces que si quería reclamar el mercado tenía que traerlo. 

Salí corriendo y por ningún lado encontraba donde sacar la copia, sudaba de la angustia y el tiempo pasaba. Cuando por fin pude sacarla corrí hasta el colegio y me acerqué nuevamente a la vigilante para que me recibiera los papeles, ella me ignoró por un rato y después me los recibió diciendo “¿cierto que sí se puede, mamá?”. En mi mente grité, y luego de todo eso puede entrar a reclamar el mercado que me correspondía. Diana ya estaba esperándome, ella puedo entrar más rápido porque tenía una copia guardada en la billetera, si no hubiera tenido que hacer todo lo que hice yo. Pero bueno, después de todo eso, tuve mi mercado en las manos gracias al gran espíritu.

Toño siempre baja para ayudarnos a cargar el mercado hasta la casa, llegué rendida después de todo lo que viví en esa fila, pero bueno, los niños ya habían desayunado y ya estaban por ahí jugando. Yo me senté un rato para descansar, mientras tanto iba mirando el celular y vi la tarea de Abrahán así que “deja el cansancio a un lado y ponte a tus labores” pensé.

Primero lavar la loza del desayuno para entregar la cocina limpia al que le correspondiera el almuerzo y después a hacer tareas con Abrahán.

Lo que todo esto me ha hecho pensar es que para un niño siempre es vital el acompañamiento de su madre en cualquier etapa de su vida, a veces por la cotidianidad no evidenciamos la falta de tiempo que tenemos para nuestros hijos y sus necesidades. El COVID 19 nos da la oportunidad de reivindicarnos con muchas cosas, pero en especial nos permite darnos cuenta de que ese tiempo con nuestros seres amados es importante y de que se pueden construir lazos afectivos aún más fuertes y con mayor respeto hacia nuestros hijos y familias. Yo en esta cuarentena agradezco cada instante en el que puedo compartir y disfrutar de momentos llenos de felicidad, aunque no todo sea perfecto, porque lo perfecto no existe y de lo imperfecto se aprende. Así que invito a todos los que han tenido la oportunidad de leerme, a que en esta cuarentena dispongan del tiempo de calidad con sus hijos, su hogar y ustedes mismos, lo más importante es gozársela y no aburrirse, al contrario, aprovechar el mayor tiempo posible con la mejor compañía.   

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