El diario de Saray inspiró a Daniela, pues le mostró el impulso de siempre seguir adelante y alcanzar los sueños, sin importar de dónde venimos.
Hola Saray,
Espero que tú y tu familia se encuentren bien. En primer lugar, soy Daniela Cárdenas, soy estudiante de una licenciatura bilingüe y quiero decir que me parece muy bonito el proyecto que tienen con este tipo de escritura, porque de una u otra manera le ayuda a uno a despejarse o expresar totalmente lo que uno está sintiendo. Lo digo porque desde los trece años escribo, pero estos textos son más alternativos, como poemas, y puedo decir que a lo largo de ese tiempo he podido encontrar una manera de escapar y decir todo lo que quería decir; por eso me parece que este proyecto de escritura en tiempo de cuarentena le ayuda a uno a aliviar un poco el alma.
Quiero decir que leí tu diario y entiendo perfectamente por lo que estás pasando. Yo vivo con ocho personas y veo a diario lo mucho que nos esforzamos por tener algo que comer. Lo digo porque no todos trabajan y pienso que eres una valiente al trabajar por tus hermanos, tu mamá y tu hija. Tu diario me inspiró y me puso a reflexionar en cuanto a varias cosas, y es que uno a veces está tan inmerso en las cosas de uno, que no se fija cuan pesada puede ser la carga para otras personas. Pero tú siempre das un paso más.
Tienes un muy bonito sueño y es ser una gran profesional para ayudar a tu familia, y es que en estos momentos se me viene solo una frase de una canción que dice: “yo vengo de un lugar donde decían que triunfar era imposible”, y personas como tú me hacen dar cuenta cada vez más de que no hay obstáculos muy grandes cuando uno se propone a alcanzar una meta, que no importa de qué lugar vengas, siempre hay una oportunidad para ser mejores y alcanzar grandes cosas. Estando en las condiciones en las que estás, ayudas a la gente que no tiene qué comer, y si eso no es empoderamiento y valentía, no sé qué lo sea. Admiro mucho tu tenacidad y la capacidad que tienes para afrontar cada reto que la vida te presenta.
Gracias, por compartir tu historia con el mundo.
Att: Daniela, desde las montañas más altas de Ciudad Bolívar.


