Claudia Veloza

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25 años

Desde su casa con su compinche, las mascotas, las plantas de la casa y un tintico…

CUIDÁNDONOS EN CADENA

Integrantes:

Mi compinche: un ser maravilloso que desde el primer día de mi existir ha estado conmigo, siempre enseñando, sonriendo, su generosidad la hace un ser muy especial. Muchas de las personas que la conocen tienen historias muy buenas con ella, es un ser de caradura pero su corazón es de los más buenos y sinceros que conozco, un ser humano impecable, siempre justa y enamorada de la naturaleza y de los animales.

Las mascotas: tenemos tres perros que viven en nuestra casa. Chaqui, que nació sin cola y para saludar mueve su cadera, por ello el nombre. Lukas, el macho alfa mechudo, divertido y Ramona, la mueca que logró entrar a vivir a la casa con su particular forma de bailar y pedir comida. Matilda, la gata, es un ser muy particular lleno de cualidades y locuras. Estos seres rescatados de la calle ahora hacen parte de nuestra casa, pero también nos entretenemos alimentando a otros 15 perritos de la calle que vienen a visitarnos de vez en cuando, se alimentan y salen de la casa.

Yo: un ser que nació, creció y vive en el barrio San Luis, km 5 vía a la Calera, una montaña llena de cultura y organizaciones con muchas y muy variadas ocupaciones. Soy un ser enamorado de las plantas que a través de los años ha aprendido hacer infinitas labores, ya que en mi casa me enseñaron desde pequeña a ser un alguien integral. La filosofía de mi casa es que no solo se aprende hacer una cosa, se debe aprender hacer muchas para defenderse y contribuir en una comunidad, para construirse como un ser humano de valores y conocimientos suficientes en capacidad de enfrentarse a cualquier situación para poder ser un ser feliz… pues que la gente que es feliz jode menos.

27/03/2020- 27/03/2020

En casa amamos los amaneceres aunque en las carreras de la cotidianidad no podemos disfrutarlos todos, pero… Desde el 19 de marzo como que amanece más tarde y despacito hemos podido disfrutar de todos ellos. Capamos algunos cuando nos levantamos tarde por habernos dormido tarde por andar conspirando o creando alguna cosa con mi querida compinche de cuarentena. Nuestro páramo está floreciendo de nuevo y el clima esta como cuando recién llegamos al barrio, sol en las mañanas, luego frío, mucho frío y lluvia en las tardes, pero… Es tan bonita la niebla, ese olor característico “petricor” que se puede apreciar con un tintico en la mano mientras las mirlas se bañan en las canales del techo… Qué bonito es ver el páramo siendo él sin interrupciones humanas.

30/03/2020- 03/04/2020

Mi compinche tuvo una panadería hace años en el barrio, podría decir que la mejor. Después se ocupó en otras labores y dejó la panadería pero… Las recetas, hornos y todo lo necesario para hacer esas delicias continúa en la casa, así que desempolvamos las recetas, nos remangamos y a trabajar se dijo. Toda la semana estuvimos experimentando, comiendo y sonriendo. También hicimos jabones ya que olvidamos comprar pero menos mal teníamos insumos para hacer los nuestros que funcionan muy bien. Ha sido una experiencia muy interesante volver a nuestras costumbres de hacer lo que usamos y consumimos

Uno de los días de esta semana nos levantamos con mucha energía, como siempre, y vimos que en la vitrina de la casa quedaban insumos como harina y mantequilla, luego observamos la nevera y teníamos pollo, maíz, queso y tomates, ingredientes suficientes para elaborar una pizza. Comenzamos entonces armando la masa de hojaldre, mezclamos harina, agua, azúcar y mantequilla y luego amasamos como lavando la ropa. Después hicimos 5 dobleces (el truco de los hojaldres es plegar y extender esos dobleces) y luego hicimos una primera horneada. La sacamos, la rellenamos y después vino la parte favorita: comer, comer y disfrutar.

Más adelante en la semana recordamos lo rico que estaban los hojaldres entonces decidimos hacer más. Ese día hicimos palitos de queso y brownies. Para hacer los palitos de queso repetimos el paso de elaborar la masa de hojaldre, pero después de los pliegues extendimos la masa y la cortamos en tiras. Embadurnamos de huevo cada tira para que la masa pegara y luego enrollamos cada una como un tornillo, horneamos por 20 minutos y estuvieron listos para disfrutarlos con un tintico y una buena charla. 

También hicimos brownies. Para eso se necesita harina de trigo, cocoa, azúcar, huevos y mantequilla. Mezclamos la mantequilla y el azúcar hasta no sentir el azúcar, adicionamos los huevos y un chorro de leche, luego agregamos la cocoa junto con la harina cernida y amasamos hasta obtener una mezcla homogénea. Vertemos en un molde engrasado previamente y luego horneamos 30 minutos. Cada vez que hacemos algo para nosotras nos sentimos muy felices de poder compartir un tintico juntas. Además, como hicimos un molde completo pudimos compartir nuestra alegría con algunos vecinos y eso hizo que cada mordisco del brownie supiera mejor.

De la misma manera, quiero compartirles la receta de los jabones y de paso dejarla por escrito. Hace algunos meses aprendí a hacer jabones de glicerina y decidí comprar los insumos para hacer mis propios jabones, un día que me quedara tiempo. Cuando se nos acabó el jabón y cumplíamos la segunda semana de confinamiento el día llegó (ja ja ja)… Los insumos que se usan para hacer los jabones son: base de glicerina, esencia, colorante para comida (opcional) y un molde de preferencia, puede ser el rabito de una botella plástica, pues con eso se obtienen jabones en forma de florecitas muy simpáticas. Colocamos al baño maría la glicerina hasta que la base quede en forma líquida, adicionamos unas gotas del olor favorito, luego unas gotas de color y finalmente depositamos la mezcla en el molde y dejamos secar unas horas. Después se desmolda y finalmente se disfruta tomando un relajante baño… Eso sí, el día que toque baño y no interfiera con algún tipo de pico y placa, a menos que se tenga una video llamada importante por la cual haya que tomar un baño. A mi compinche y a mi nos hace muy bien tener la cabeza ocupada.

06/2011 – 03/2020

Trabajo desde hace unos años en una organización del barrio que se llama OASIS. Tenemos tres proyectos (educación, hábitat y medio ambiente) y somos tres coordinadoras territoriales que crecimos en nuestra montaña y un binomio con un extranjero. El proyecto de educación tiene como objetivo acompañar a los niños y jóvenes en el desafío de dar sentido a sus vidas a través de actividades lúdicas, artísticas y educativas, y acoger a adultos y adultos mayores a través de clases de idiomas, actividades deportivas y tiempos de acogida. El proyecto hábitat tiene como objetivo mejorar las condiciones de vivienda para los habitantes del sector, por medio de la articulación con la fundación Catalina Muñoz se ofrecen oportunidades de adquirir un módulo prefabricado y mejorar sus condiciones de vivienda. El proyecto de medio ambiente tiene como objetivo apropiar a la comunidad de su entorno por medio de metodologías como las ecocuadras, la implementación de huertas urbanas y la transformación de residuos.

Comenzamos la semana con una gran noticia, pues llegaban unas súper ayudas a OASIS para ser entregadas a la comunidad: 100 mercados que debíamos entregar a 100 familias. El primer día diseñamos las listas y el segundo día decidí confeccionar mi propio tapabocas para lo cual conseguí un tutorial en youtube; dibujé el molde, recuperé y corté una tela de sombrilla y un jean viejo que tenía por ahí para convertirlo en mi herramienta para salir a la calle. Ese martes adecuamos la casa para recibir a las personas con todas las precauciones sanitarias posibles y descargamos un camión enorme con 6,5 toneladas de comida para nuestra comunidad… Hice todo el ejercicio que no había hecho en toda la cuarentena. Entregamos 85 mercados el primer día. El segundo no pude participar ya que amanecí con una conjuntivitis terrible así que como en estos tiempos todo cambia pues…. Quedarme en casa fue la opción ese día.

Los martes tengo clase de francés. Somos seis compañeras y tenemos una profesora súper divertida, cosa que hace muy amena la clase, pero esto sólo ocupa unas horas de la mañana. Mientras yo tomo mis clases mi compinche matea o se entretiene con sus mascotas. Para continuar con el día busqué talleres virtuales y los encontré con la secretaría de ambiente vía Zoom, donde he estado aprendiendo sobre biodiversidad en la sabana de Bogotá, manejo de residuos, cambio climático… Poder repasar conceptos ha sido súper enriquecedor.

Algunas noches tengo ataques artísticos que me permiten remodelar mis outfits pintando mis camisas. Ahora estoy pintando mi flor favorita, un Magnolio. Esa planta me encanta porque es el ancestro de las plantas con flores, también el té de sus pétalos es maravilloso. El dibujo aún está sin terminar.

Para continuar con los días de la semana, a veces converso con unas alumnas mías que antes fueron mis profesoras del colegio. Les he enseñado a hacer mandalas vivos y han estado enviando fotos de lo que han hecho en esta cuarentena. Me hace muy feliz poder enseñarles a ellas ya que ellas me enseñaron mucho cuando yo estaba más joven. 

04/2020

En estos días empecé a recordar que siempre me incapacito… Me ha pasado dos veces en la vida, de hecho, una vez que tuve una fractura y duré 4 meses confinada, dos meses cuando me colocaron los tornillos y dos meses cuando me los quitaron, así que…

Entendí que para poder pasar más fácilmente el confinamiento, para mi es muy importante tener la cabeza ocupada y darme el tiempo para disfrutar cada momento. Normalmente tejo, a veces con lana, otras con mostacilla, siempre hago alguna artesanía que al final resulta bonita… Esta vez me reté a hacer denarios y funcionó, he hecho varios (naranjas, verdes, rojos) y he logrado conseguir unos billeticos vendiendo a mis vecinos estos denarios, collares y uno que otro rosario. Ya sé qué es lo primero que me compraré cuando pueda volver a caminar por Chapi y es mi adorado helado de choco rochelle con maracuyá. Desde el primer día que lo probé no he pedido otro, siempre el mismo, ese que me hace tan bien… Muchas historias y recuerdos comenzaron con un heladito de dos bolitas con la combinación perfecta entre chocolate, avellanas y maracuyá… 

En estos días las personas han recordado que soy ingeniera agrónoma y más de uno pregunta “hummm oye, ¿podrías enseñarme cómo trasplantar mi cactus? ¿como sembrar una semilla? ¿cómo combatir los bichos de mis plantas?”. Así que he tenido semanas ajetreadas haciendo asesorías virtuales, con videos cortos y algunos folletos que he creado con el paso a paso de cómo hacer semilleros y otras dudas que han surgido. Con otras organizaciones del barrio estamos diseñando un modelo para tener huertas por todo el barrio, siendo esta una herramienta que incentive a la soberanía alimentaria. Las huertas, además, son una buena terapia psicológica y ayudan a que las personas sean integrales y tengan la dicha de producir para comer.

Una tarde de esta semana, casi de noche, mi compinche y yo no habíamos hecho casi nada en todo el día…. Eso no es posible en esta casa, así que había un coco en la cocina que llevaba ya varios días ahí… Antes habíamos hecho el comentario de que teníamos que gastarlo, entonces en ese momento pensamos en si queríamos hacer arroz con coco o cocadas y al final decidimos hacer todo (jajaja). Comenzamos sacando el agua de coco, luego rompimos la cáscara y obtuvimos distintos insumos, leche de coco al licuarlo, afrecho de coco después de colarlo y una cáscara dura.

Para hacer el arroz con coco usamos la leche de coco, la colocamos al fogón para reducirla en la paila favorita para el arroz hasta obtener una especie de chicharrones de coco. A eso se le echa sal y azúcar en la misma proporción, se le adiciona la receta confiable (2 de agua por una de arroz), se espera a que seque y se tapa… Hay que conversar y luego echar un vistazo de vez en cuando. Mientras tanto, en otro fogón se coloca una olla con 250ml de agua y se le adiciona el agua de coco. Nosotras le echamos canela y clavos junto con media panela y después mezclamos. Seguimos conversando y no perdemos de vista el arroz. Después de que el agua hierve y todo se empieza a reducir vertemos el afrecho del coco, sacamos los clavos y la canela y seguimos batuqueando, conversando… Le bajamos el fuego al arroz y esperamos a que nuestras cocadas se cocinen por 40 min. Apagamos el arroz, lo probamos y pensamos con qué lo acompañaremos al almuerzo del otro día. Luego apagamos la olla de las cocadas, pues el punto es que esté melcochudo, se saca a un plato, se deja enfriar un poco y luego se moldean. Esas sí hay que probarlas de inmediato, pues las cocadas no duran muchos días, cada vez que uno pasa cerca de ellas se le enredan en los bolsillos y toca comérselas. 

Luego, otro día, con la cáscara de coco hicimos dos materas. Para eso necesitamos dos plantas, suelo, agua y una ventana. Tomamos las cáscaras, les colocamos la tierra dentro y sembramos la planta de nuestro interés, luego las regamos y las ubicamos cerquita de la ventana para que reciban luz.

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