A Shirly las palabras de Juan Fernando le enseñaron a valorar cada momento de la vida, incluso en medio del confinamiento.
Juan Fernando,
Leo tu diario y me surgen algunas preguntas. ¿Cuál es el propósito de estar donde estamos?, ¿Hay un destino prescrito para cada uno de nosotros? Es injusto saber que estás en un lugar que no te corresponde. Me identifiqué con tu historia y quizás no estoy privada de libertad, pero tengo la sensación de estarlo (tal vez esto sea peor). Me deslumbra saber que a pesar de la circunstancia en la que vives, tienes las ganas y la motivación de vivir cada momento de la mejor manera. Sabes, la vida aquí afuera nos está dando una gran lección. Y quizás apenas estamos aprendiendo lo que ya tú sabes hacer: leer, ser paciente, apreciar el día a día, a las personas de nuestro alrededor, la alimentación y valorar la atención de quien te quiere así sea cada domingo.
Quiero agradecerte por tomar tu esfero y escribir, pues de esa manera tu historia me enseña, me enseña a valorar, a apreciar cada segundo, cada persona y cada oportunidad de vivir. Quiero que aproveches este momento para crecer personalmente, vas por un buen camino (la verdad aquí afuera no hay tantos seres humanos, humanos que sepan convivir, ayudar o valorar). Los libros son una buena forma de encontrar compañía y tienen muchas respuestas. Además, puedes aprender un nuevo idioma o adquirir una habilidad artística o porqué no ser un buen escritor (escribes muy bien). No te desanimes, todos aquí estamos teniendo una mala pasada y muchos no sobreviven y no por su propia decisión, simplemente son víctimas del error de todos. La naturaleza está haciendo su trabajo y es protegerse a sí misma de la deconstrucción del “ser humano”; destruimos todo y ahora somos víctimas de nuestros propios actos. Solo nos queda reconstruirnos sobre nuevas bases (amor, empatía y auto/socio respeto – jajaja me lo inventé, pero espero sea claro el mensaje). Y entonces, lo que haces día a día es un poco de lo que necesitamos (ser conscientes del alrededor).
Finalmente, quiero decirte que me siento orgullosa de lo que has logrado hasta ahora, eres muy valiente, inteligente y poderoso. Tienes el poder de enseñar por medio de tus escritos. Te mando un fuerte abrazo cargado de mucha energía y ánimo para continuar con la más linda sonrisa frente a la vida, los obstáculos o un papel (pues hasta aquí pude sentir ese lindo ser).


