Fútbol por la paz (reseña)

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Hace veinte años, organizaciones que hoy trabajan con el fútbol como modelo de desarrollo entendieron que una pelota de trapo era la única herramienta que les quedaba para sobrevivir. Colombia vivía entonces los peores años de su sangrienta historia de violencia y, entre minas antipersona y combates, algunas comunidades utilizaban el fútbol como una estrategia para distraer a los niños y sacarles alguna sonrisa. 

Quizás sin imaginarlo, esas organizaciones se preparaban silenciosamente para dar una solución tangible al momento de posconflicto por el que hoy atraviesa el país. Inimaginable porque pocos pensábamos que terminaría la guerra, y también porque era difícil pensar que algo tan común y cotidiano como el fútbol se iba a complementar con metodologías psicosociales y pedagógicas que permitirían desarrollar habilidades en los niños para, entre otras cosas, hacerle el quite a la guerra.

De esta manera, estas organizaciones fueron intercambiando conocimientos y se fueron fortaleciendo para ofrecer un modelo con resultados palpables. Comenzaron a surgir jóvenes líderes y agentes de cambio en sus territorios, que se convirtieron en formadores de otros pequeños que, a su vez, hoy viven con nuevos sueños e ilusiones. 

A ellos se sumaron víctimas y victimarios del conflicto armado -decididos incluso a trabajar juntos-, quienes también encontraron en el fútbol una estrategia para que los niños de sus regiones no repitieran su historia. 

Agrupados en la Red Fútbol y Paz y apoyados por el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania y por streetfootballworld, estas organizaciones llegaron a los lugares más golpeados por la guerra en Colombia para celebrar unos festivales a los que bautizaron GOL&PAZ. Su intención fue demostrar a estas comunidades que no estaban solas en esta nueva etapa y enseñarles cómo el fútbol, deporte que tanto han querido y que por años la guerra les arrebató, les puede servir como su mejor arma para volver a integrarse, luchar y caminar hacia adelante.  

Este especial retrata algo de lo que fueron esos días maravillosos en Corinto, Siloé, Bojayá, El Tarra y otros municipios y territorios del país, en donde los niños y un balón fueron los protagonistas. Asimismo cuenta las historias de varios de sus líderes, quienes nos devolvieron la fe en Colombia y nos recordaron que, mientras quede el fútbol, quedan esperanzas.

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